Crítica TV: Frikis y beatos made in El Terrat
Sábado. Llegó Eurovisión y al final no fue para tanto. Pensábamos todos que tras la eliminación del pavo irlandés Dustin, nuestro Chiquilicuatre sería el último friki en liza y ¡ah, caramba!, descubrimos todo un universo –mejor dicho, un continente– de rarezas musicales. Desde un francés que cantaba en inglés rodeado un coro de mujeres barbudas, hasta una mala versión de los piratas de cualquier parque temático de la costa mediterránea. Sin olvidar los ángeles y demonios rumanos, la cieguita estilo tu sí que vales, y todo un repertorio de féminas salidas de un capítulo de Los vigilantes de la playa. En fin, que finalmente ganó Rusia, el más freak de todos, con ese cantante descamisado, un violinista de rodillas en plena orgía musical y un patinador sobre hielo dando vueltas a ambos. Y además, también en inglés. No sé que pensará Putin al respecto. De todos modos, me quedo con el solo de guitarra de Rodolfo, que sin duda será el éxito del verano… y de La Sexta. Pero no acabó ahí la cosa, pues tras el gran espectáculo del circo de Belgrado, TVE nos ofreció un homenaje a ese viejo film La parada de los monstruos, con una Rafaela Carrá que defendía al representante español como un “innovador”, Loles León, Iñigo y su bigote, Fernandisco y Adriansen en el papel del Santi Santamaría eurovisivo, fiscal acusador del frikismo que viene.
FOLLONES VATICANOS –. Domingo, día en que el Señor descansó. Pues resulta que Buenafuente no da ni un respiro, y su lacayo Jordi Évole, alias el follonero, se presentó en el Vaticano para entregar a Su Santidad la guitarra eléctrica –léase a pilas—de Rodolfo. Y entre tanto, para hacer tiempo se dedicó a recoger firmas a favor de la santificación de Federico Jiménez Losantos. Quizás debería haberlo hecho también con su compañero David Fernández, por el valor que tuvo de presentarse en Belgrado al ritmo del brikindanse. Excelente especial Salvados por la Iglesia (La Sexta) para dejar libertad al descaro del más follonero de El Terrat. Y entonces finalmente, en el séptimo día La Sexta descansó.






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