Manchester-Barça, el antes

Escribo estas líneas un día antes de la esperada final para el Barcelona en tierras inglesas. Y sí, he escogido adecuadamente la palabra: final. Para el futuro de esta plantilla, sería mucho más definitivo perder esta semifinal que caer en Moscú en caso de superar la eliminatoria.

No ha sido el Reino Unido tierra de sol y cielos despejados, no. Manchester es un lugar frío, triste, grisáceo tirando a oscuro, apagado e industrial. Mal panorama para los azulgranas, que vieron como el brillo y las musas les abandonaban hace ya largo tiempo atrás. Pero entre nubarrones que anuncian una tormenta que puede arrastrar todo lo que ahora se mantiene en pie casi de forma inexplicable en can Barça, el equipo de Rijkaard llega con la posibilidad de salir a flote y agarrar una bocanada de aire que le salve la vida in extremis.

Pero el entrenador holandés debe tener cuidado. En mi opinión (todos llevamos un entrenador dentro), Rijkaard se equivocaría de no alinear a Henry (recomiendo el último post de Víctor Mur sobre el partido de ida), pues precisamente el equipo adoleció de llegada a puerta en el encuentro del Camp Nou. En ese match, Iniesta realizaba más bien funciones de interior-mediapunta que de extremo, y Messi, hiperactivo y punzante, aunque con fecha de caducidad -45 minutos y prou-, siempre tendió a buscar balones al centro del campo y lo más alejado posible de la portería para buscar esas galopadas en diagonal. Pero los movimientos de ambos jugadores, sumado a la prevención de Touré (que le ataba a controlar el centro del campo) y lo estático del juego de Xavi al llegar a la frontal del área, provocaron que sólo Eto’o rondase en el territorio de los centrales ingleses. Y el Barça se convirtió en una lanza desafilada, que pincha pero no consigue agujerear la piel.

La inclusión del francés Henry puede ayudar a convertir ese cuchillo de campamento infantil (sí, sí, aquellos redondeados y de plástico que nuestras madres nos colocaban para no hacernos daño) en una sierra de doble filo, sumando a Messi y sus peligrosas incorporaciones que merecen un tratado aparte. Puede que me equivoque, pero no deberían repetirse los errores del partido de ida (básicamente, la falta de llegada en los últimos metros) si se quiere superar la semifinal.

¿Dije semifinal? Perdón… match ball definitivo.

Fui tantas veces vencido
que si gano me da miedo

(Letrero en un camión.
Citado por A. Bioy Casares en el libro “De jardines ajenos” )

“El futbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho mas que eso.”

-Bill Shankly

~ por cubero en Abril 28, 2008.

Una respuesta to “Manchester-Barça, el antes”

  1. Álex la radiografía que has hecho del partido de ida es muy buena. Para Old Trafford el atasco entre la defensa del Manchester aún puede ser mayor, ya que probablemente Vidic (muy solvente atrás) acompañe a Ferdinand como centrales. A pesar de todo, confío en que el ManU no plantee el partido de la misma manera rácana del Camp Nou, en casa se tendrán que ir más arriba, porque necesita un gol. Ahí es dónde Messi, Henry y Eto’o deben aprovechar contras rápidas para marcar. Y por favor… que se constipe Cristiano Ronaldo o mañana acabamos todos en cardiología del Hospital Clínico.

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